Tengo mucho que agradecer...El testimonio de Don Luis Quiroz.

 

Don Luis Armando Quiroz López de 60años quien trabaja como comerciante ambulante en el transporte público, lo que le permite comer y pagar cada día una hospedería para pasar la noche conoció a la Fundación Don Bosco el año 2009 cuando el equipo de gestores del área adultos de calle de nuestra Fundación , llegó a la hospedería donde se encontraba, le invitaron a participar del programa , al cual accedió.
Don Luis recuerda con gran emoción que el educador Alexis Donoso fue quien le inscribió y le trajo hasta la fundación. Señala “… y acá estoy, gracias al Señor, a Dios que me tiene con mi salud y a todos que se han portado tan bien, me han ayudado montón, no tengo como darle las gracias..”

Son muchos quienes han estado presentes en su proceso de intervención, siendo la educadora Lilian Pinochet quien le acompañaba más directamente. Ha participado también del proyecto de servicios complementarios de habilitación socio laboral donde Hernán Farias y Karina Barrios le han apoyado y desde el trabajo de Salud Mental, el psicólogo Mario Meyer acompaño.

Cuando se le pregunta a Don Luis ¿En qué le ha ayudado la Fundación? Afirma con tono de gratitud “En todo, para mí en todo, en el sistema anímico, moral, en el sistema de vestuario, me han ayudado cuando no he tenido con que vestirme, me han ayudado cuando no he tenido mercadería para vender en las micros. No me gusta molestar en ese sentido pero ellos lo han hecho, porque me han visto en esta situación, me han ayudado en el sistema médico, me han conseguido cosas que yo solo nunca las hubiese conseguido, actualmente estamos esperando el último paso para tramitar mi pensión…”

Don Luis reconoce que su vida antes de llegar a la Fundación era una vida monótona, sin sentido, sin metas y sin propósitos, contrario a lo que le pasa hoy, donde señala: “que ahora si tiene metas y esperanza para salir adelante, recuperar su hogar, recuperar sus hijos, eso es lo único que desea”. 

A tantas personas que podrían estar en su misma situación les diría que Dios no se olvida nunca de ellos, que la fe es lo principal. Que no pierdan las esperanza, si están en la calle y alguien les extiende una mano deben recibirla. La Fundación Don Bosco para el es una mano generosa, una mano que ayuda, de las cuales son pocas en este mundo. “una de ellas es la que me está ayudando a mí en este minuto, la Fundación Don Bosco,… no tengo palabras como para agradecerle…”

Para quienes están en la calle, un emocionado Don Luis, señala convencido de su cambio les invita a no perder la esperanza , pues siempre que si no hay personas que te pueden ayudar como lo hace la Fundación.