“Una obra social moderna necesita tener criterios que vienen de la empresa privada”

Entrevista Sergio

Replicamos la entrevista que la unidad de comunicaciones de la Escuela de Administración de la Pontificia Universidad Católica realizó a Sergio Mercado, Director Ejecutivo de nuestra Fundación, con ocasión de la conclusión de sus estudios de post-grado.

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Entrevistamos a Sergio Mercado (41), Director Ejecutivo de la Fundación Don Bosco desde 2006, quien nos dio su testimonio de cómo dedicó su vida y su carrera a la vocación social, luego de salir de sicología de la Universidad de Santiago.

“La fundación Don Bosco es parte de la red salesiana con presencia en más de 100 países. Fue fundado en 1998 por curas salesianos jóvenes que estaban insertos en una población de la comuna de La Florida y que se vieron llamados al trabajo social por la realidad que circundaba la parroquia: Mucha pobreza y con jóvenes sumergidos en la droga.

Los jóvenes eran derivados a comunidades terapéuticas que existían en esa época, pero ellas no respondían a las necesidades de este perfil de jóvenes tan dañados, por lo que los curas deciden levantar una obra que se pudiera adaptar a las necesidades de las personas en esta situación de vulnerabilidad crítica, donde comenzó la labor de la fundación.

La fundación Don Bosco es una obra de iglesia que responde al carisma salesiano, basado en la alegría, el vínculo y el cariño, para poder dar atención a niños y jóvenes que están en situación de alto riesgo. Desde ahí nosotros trabajamos hoy día con 4 áreas temáticas: niños en situación de calle, rehabilitación de drogas, prevención comunitaria y adultos en situación de calle. Tratamos de hacer un itinerario para las personas y darles la oportunidad de que hagan un camino de re inserción.

Nosotros atendemos aproximadamente a 200 niños de la calle en Santiago Centro (y varias comunas aledañas), Puente Alto, (San Bernardo, Pirque), Pedro Aguirre Cerda (La Cisterna, Lo Espejo, San Miquel), y el albergue en particular está en Quinta Normal, donde los niños pueden llegar ahí en la noche.

Ha sido muy bonito porque uno ve el progreso. Situaciones de personas que tú piensas que es imposible que cambien, logran salir adelante. Cosas como el afecto, el cariño, el vínculo, la sicología, la siquiatría y el trabajo social genera que ellos tengan realmente la posibilidad de salir adelante.

Aquí descubrí una vocación al estar al servicio de los niños y de los jóvenes. Tu descubres que es imposible no quererlos, es imposible no sentir que tu vida cambia, y te enamoras de la labor. Nunca más pude dejar esto y soy un agradecido por esta oportunidad porque me han aportado muchísimo.

Hay una lectura del evangelio muy conmovedora que dice “Aunque tus padres te olvidaran, yo no te olvidaré” y eso para mí aplica para los niños que están viviendo situaciones de vulnerabilidad grave y que han sido tremendamente dañados por sus familias. Me hace muy feliz poder ser parte de esto. Toda esta gente me ha hecho cambiar y crecer.

¿Cómo llegué al MBA?

Me tocó asumir la administración de la fundación que fue crítico en términos económicos, y yo soy sicólogo. No tenía idea de temas administrativos y financieros. Me empecé a comprar libros para aprender todo este tipo de labores. Ya llevaba 7 años como director ejecutivo, y yo sabía que la fundación tenía que crecer más y yo necesitaba tener herramientas.

Soy un convencido que esas herramientas, que usualmente son un privilegio de las empresas privadas con fines de lucro, y que les permite crecer enormemente; también son herramientas muy necesarias en las obras sociales. Una obra social moderna necesita tener criterios que vienen de la empresa privada, que la empresa privada los ha desarrollado, y que uno puede adaptar a la vida de las organizaciones sociales.

Cuando ví el MBA, me pregunté ¿Cómo puedo llegar yo al MBA? Porque el costo del arancel era inaccesible para alguien que trabaja en un ámbito social. Me citaron a una reunión en el MBA para ver si cumplía con los requisitos para ver qué se podía hacer con el financiamiento. Cuando me avisaron que estaba adentro, me dieron la noticia de que me iban a becar. Viví los dos años muy feliz mientras hice el MBA. Me acuerdo que a partir de la primera clase yo empezaba a ver herramientas y elementos que ya podía comenzar a aplicar en la fundación.”