Bastián Castro, la significativa experiencia de un joven voluntario

 

Bastián es un joven de 16 años, que vive con sus padres y su hermano menor, estudia en 3º medio en el colegio salesiano Camilo Ortúzar Montt. Bastián siempre participó en la parroquia cercana al Patio Punitaqui, sin embargo acá encontró un lugar donde se puede realizar plenamente en las actividades que a él le gusta hacer. Hoy es miembro activo de la comunidad de vida de los monitores, trabajando con los más pequeños del centro y se relaciona muy bien con educadores y profesionales que conducen la propuesta.

Ante la pregunta de cómo conoce a la Fundación Don Bosco, el responde: 

“Con unas chicas del Patio nos conocimos en un campamento de la Parroquia Jesús El Señor, y nos pusimos a conversar y me contaron que trabajaban en el Patio y que era entretenido. Pasó el verano y me invitaron a participar en el Patio, y ahí estuve visitándolo como cinco meses, hasta que mi mamá me vino a inscribir y entré a la comunidad de los monitores.

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¿En qué te ha ayudado la Fundación? ¿Qué has aprendido? ¿En qué sientes has crecido?

“Me ha ayudado a relacionarme más con los demás a descubrir para que soy bueno y aprender cosas nuevas, me ha hecho hacer cursos, a trabajar con los niños, y a tener una visión diferente hacia la vida, ser más tranquilo siempre estar alegre no achacarse con tonteras y hacer las cosas bien”

¿Cómo era tu vida antes y después de que la Fundación le acompañará?

Antes de entrar al Patio yo participaba en la iglesia y a mi siempre me ha gustado ayudar a los demás y nunca estar solo, tirao’ en los laureles, sino estar activo haciendo algo por la sociedad, entonces yo encuentro que el Patio es algo productivo para la sociedad.

¿Qué le dirías a otras personas que no conocen la Fundación?

Yo creo que todas las personas deberían participar, ayudarnos y para que así se den cuenta que aportando con un granito de arena y otro granito de arena se pueden hacer muchas cosas positivas para beneficio de los demás.