Respetamos los procesos individuales y colectivos de las personas

 

El Acompañamiento

Respetamos los procesos individuales y colectivos de las personas, nuestra aproximación a su realidad es sin discriminación de ningún tipo. Partimos de donde los niños y jóvenes se encuentran y vamos haciendo camino con ellos hacia la plenitud de humanidad que les es posible.

 

La Presencia

Creemos que no es suficiente amar a los jóvenes, es necesario que se sientan amados y valorados. Esto supone por parte de los educadores la capacidad de personalizar el afecto con signos maduros que permitan crecer en libertad y responsabilidad.

Como educadores y profesionales, mantenemos una presencia empática, constante y cariñosa con los jóvenes, en el contexto de la vida cotidiana. Esto significa “estar” siempre con ellos, escucharlos, acompañarlos y orientarlos.

Sólo así la presencia del educador se hace cercana y entrañable, atenta y acogedora.

 

El Aprendizaje significativo

Educamos convencidos de la capacidad de los niños y jóvenes de aprender de sus propias experiencias, de las relaciones interpersonales, de la lectura de la vida personal, del conocimiento adquirido desde la enseñanza y el desarrollo de destrezas y habilidades y a través de la capacitación de las diversas áreas de la persona.

En este sentido, nuestro modo de educar se traduce en la transformación de todas las acciones en una instancia de aprendizaje significativo.

 

El Espíritu de Familia

Nuestra propuesta educativa valora el estilo familiar, donde la presencia materna de la Virgen María Auxiliadora, Madre de Dios y Madre nuestra, ayuda a crear un ambiente de hogar que hace real en nuestros centros, la experiencia del “corazón oratoriano”, que para los muchachos, es: “casa que acoge, parroquia que evangeliza, escuela que encamina hacia la vida y patio donde encontrarse como amigos y pasarlo bien”.

 

El Ambiente Educativo

Creemos que el ambiente educativo juega un rol de relevancia en la construcción del sujeto y de las comunidades. De ahí que nos esforcemos en crear espacios donde predomina un clima familiar entre educadores y educandos; un ambiente donde se cultiva la confianza, la alegría, la fiesta, el desarrollo de las cualidades personales y la corresponsabilidad de todos. También el ambiente físico, limpio y bello contribuye eficazmente a este fin.

 

La Experiencia Comunitaria

Al hablar de experiencia comunitaria ponemos énfasis en la necesidad de crecer en las relaciones cooperativas y fraternas. Favorecemos la horizontalidad, la afectividad y el aprender a cultivar la justicia y el bien común. La opción por el trabajo asociativo favorece el acompañamiento mutuo, a través de los grupos de autoayuda, apuntando a fortalecer el desarrollo de propuestas comunitarias para la superación de las problemáticas que los puedan afectar en la vida cotidiana.